Cuando una empresa evalúa la limpieza de oficinas, suele fijarse en frecuencias, costes por metro cuadrado y cumplimiento de protocolos. Son criterios necesarios. Pero sería interesante agregar una variable que la ciencia lleva años señalando: el efecto que tiene la calidad del ambiente interior sobre el rendimiento cognitivo y la salud general de las personas que trabajan en ese espacio. Dicho de otra forma: la limpieza de una oficina es mucho más que una cuestión estética. Es un elemento de productividad. Y los datos lo respaldan.
Según la Organización Mundial de la Salud, quienes vivimos en entornos urbanos pasamos entre el 80% y el 90% de nuestro tiempo en espacios cerrados. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) lo confirma y añade un matiz relevante: la concentración de contaminantes en ambientes interiores suele ser alta. Ahí están los compuestos orgánicos volátiles (COV) que emiten moquetas, mobiliario e impresoras, las partículas en suspensión, el dióxido de carbono acumulado por la respiración humana en los espacios compartidos e incluso las emisiones de los productos de limpieza.
Hay casos más o menos graves pero lo que está asumido por la ciencia (y por el INSST) es que una buena calidad de aire interior incrementa la productividad y disminuye el absentismo.
El estudio que cambió la conversación
En 2015, un equipo de la Harvard T.H. Chan School of Public Health y la Universidad de Syracuse publicó una investigación que merece atención. El estudio, conocido como COGfx, evaluó el rendimiento cognitivo de 24 profesionales cualificados (arquitectos, diseñadores, ingenieros, programadores) en entornos de oficina controlados con distintos niveles de ventilación.
Los resultados fueron contundentes: según los datos publicados por la Universidad de Syracuse, las puntuaciones cognitivas de los participantes en entornos con buena calidad de aire y ventilación mejorada fueron un 101% superiores a las obtenidas en condiciones convencionales de oficina. El rendimiento mejoró en nueve dominios funcionales, incluyendo capacidad de respuesta ante crisis, uso de información, planificación y orientación a la tarea.
Fases posteriores del mismo programa, el Global CogFx, realizadas en 302 oficinas de seis países, confirmaron que, a medida que la calidad del aire descendía, se reducía la velocidad de respuesta cognitiva de las y los profesionales. Y un hallazgo especialmente relevante: no existe un umbral por debajo del cual la contaminación del aire interior deje de afectar a la función cognitiva. Cualquier mejora en la calidad del aire de tu oficina tiene impacto sobre el rendimiento de las personas.
El servicio de limpieza de tu oficina
El servicio de limpieza de oficinas interviene directamente en al menos tres de los factores que determinan la calidad del aire que respira tu equipo:
- Control del polvo y las partículas en suspensión. Moquetas, mamparas, estanterías, rejillas de climatización, pantallas y teclados acumulan partículas que vuelven al aire con cada movimiento. Un protocolo de limpieza adecuado mejora así el aire que respiran las personas ocupantes.
- Selección y dosificación de productos químicos. Una oficina limpiada con productos correctos y dosificación controlada reduce la exposición química sin sacrificar eficacia. Es una decisión que marca la diferencia en la calidad del aire a lo largo de la jornada.
- Atención a los puntos críticos de una oficina. Los aseos, los comedores, las salas de reuniones con alta ocupación y las zonas de paso son los espacios donde la calidad del aire se degrada antes. Si el servicio de limpieza se diseña bien, las personas lo notarán, aunque no siempre sepan identificar la causa.
En definitiva, el servicio de limpieza de una oficina opera sobre el equipo y tiene consecuencias medibles en su salud, su concentración y su productividad.
Lo que World Class aporta a tus oficinas
En World Class diseñamos el servicio de limpieza de cada oficina sobre el terreno. Analizamos el uso real del espacio, la densidad de ocupación por zonas, los horarios y la tipología de cada área (salas de reuniones, comedores, vestuarios, zonas de recepción). Con esa información definimos frecuencias, métodos y productos específicos para cada punto crítico.
Pero, además, como Centro Especial de Empleo aportamos un modelo de gestión de personas que mejora la estabilidad del equipo y permite construir un servicio que mejora con el tiempo en lugar de degradarse. Las personas que limpian tu oficina conocen cada rincón, saben cuándo y dónde hay que actuar con más intensidad y mantienen un estándar constante porque forman parte de un equipo que se siente cuidado y acompañado.
El resultado es un servicio que deja los espacios laborales siempre perfectos y que proporciona bienestar a tu equipo.
¿Quieres saber cómo podríamos mejorar la limpieza de tus oficinas? Hablemos.
